El papel manda
Se puede pintar bien con tres pigmentos y un solo pincel. Con un papel malo no se puede pintar de ninguna manera.
Carta di cotone
El papel de acuarela se define por tres cosas: la fibra, el encolado y el grano. La fibra de algodón cien por ciento resiste el agua sin deformarse ni soltar pelusa, y admite que se levante color sin abrirse. Los papeles de celulosa cuestan mucho menos y sirven perfectamente para estudiar, pero se saturan antes y perdonan menos.
El encolado es la capa de gelatina o sintético que impide que el pigmento se hunda en la fibra de inmediato. Es lo que da al pintor el margen de segundos en que todavía puede mover el color. Un papel mal encolado absorbe como secante y ninguna técnica lo compensa.
| Grano | Nombre italiano | Comportamiento |
|---|---|---|
| Satinado | Liscia | Superficie lisa. Trazo nítido, poca granulación. Bueno para detalle y dibujo. |
| Grano fino | Grana fine | El intermedio. Sostiene bien la veladura y todavía permite precisión. |
| Grano grueso | Grana grossa | Relieve pronunciado. Fuerza el granulado y deja el blanco vibrando bajo la capa. |
Sobre el gramaje: 300 g/m² es el estándar de trabajo. Por debajo de 200 hay que montar la hoja mojada sobre tablero para que no ondule. Por encima de 600 el papel se comporta casi como cartón y admite trabajo prolongado sin deformarse, pero tarda mucho más en secar, lo que cambia todos los tiempos de la técnica.
Cómo se reconoce un papel bueno
Mojando un recorte y esperando. Un papel de algodón bien encolado mantiene el brillo parejo durante casi un minuto antes de empezar a absorber, y al secar vuelve a su plano sin ondas duras. Uno malo se opaca en segundos y queda con relieve permanente.
Pigmentos
Una paleta de doce colores es un lujo innecesario al comienzo. Con seis se cubre casi todo el espectro útil: dos azules —uno cálido y uno frío—, dos rojos, un amarillo y una tierra. El resto se mezcla, y mezclando se aprende.
Lo que sí conviene distinguir desde el primer día son las tres familias de comportamiento:
- Transparentes. Dejan pasar la luz hasta el papel. Son los que sirven para veladuras.
- Opacos. Cubren lo que hay debajo. Útiles al final, peligrosos al comienzo.
- Sedimentarios. No se disuelven del todo y se depositan en el grano. Dan textura, ensucian las mezclas.
Los fabricantes serios indican estas propiedades en el tubo o en la pastilla, junto con el índice de permanencia a la luz. Un pigmento con baja permanencia puede desaparecer de una lámina en pocos años de exposición, y eso convierte cualquier trabajo cuidadoso en tiempo perdido.
Pinceles
El pincel de acuarela tiene un solo trabajo: cargar mucho líquido y devolverlo de a poco por la punta. Por eso el pelo natural —marta, ardilla— sigue siendo insuperable, y por eso un pincel grande de buena punta reemplaza a cinco chicos.
Tres bastan: un redondo grande para masas, un redondo mediano de punta fina para casi todo, y una paletina plana para mojar y para lavados extensos. Las fibras sintéticas actuales rinden bien y cuestan una fracción, aunque sueltan el agua más rápido, lo que obliga a trabajar con más prisa.
Lo que no hace falta
Cajas de veinticuatro pastillas, papeles de procedencias distintas mezclados en el mismo cuaderno, y médiums. Nada de eso resuelve un problema real de principiante. Un papel decente y tiempo, sí.